Crónicas de la ciudad. Historias de vivos y de muertos I.

Huyen de la farmacia como si fueran extras de cine. Corren sin saber de dirección, se chocan entre sí, están aturdidos porque no planificaron el camino del escape. Tienen en sus manos un arma cada uno y la usan como si fuera de juguete. Tiran un par de disparos, nadie grita corten, se filma de nuevo. Apuntan hacia una calle pero se deciden por otra, el guión les dice que solo tienen una única salida. La gente que se encuentra en la parada de buses no los percibe, a pesar que les respiran en la espalda se preocupan más por ascender al transporte que por descender a esas vidas delincuentes. Desde la farmacia no se escucha nada, llamarán a la policía o quizás a un canal de televisión. Se volverán famosos por un infortunio, contradicciones cotidianas de un mundo miserable. Los ladrones tendrán quince o dieciséis años a lo sumo; uno de ellos prefirió la vida fácil, el otro prefirió robar. El destino los unió para algo que ni ellos saben muy bien para qué. La ciudad es la mejor escenografía, la más realista. Llueve con sol.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s