El hombre foto.

Esta persona no tiene prurito en robar a cara descubierta, siempre dentro de la legalidad porque es un pícaro, sabe dónde queda la frontera entre caer simpático y generar dolor de estómago. Es el que se peina como un corneta para salir en la foto, achatando el pelo o desempolvando los rulos para quedar fantástico, reluciente, brillante. Nunca se pone en la esquina cuando la gente decide, entre azares y negociaciones silenciosas, dónde pararse, porque sabe que un buen lugar le asegura, en definitiva, la posteridad, la leyenda. Si se pone al borde del recuadro quizás algún avivado lo recorte y al final de cuentas se quede fuera, por eso la esquina está prohibida. Si fuera por él estaría en el medio abrazando efusivamente al del cumpleaños, con la camisa casi desprendida, la corbata en la frente y los botones que le saltan para todos lados. Si es necesario corta la torta, deje señora, yo sé de estas cosas, le dice a la abuela como si tuviera Alzheimer o la tomara de boba, recostándose en el grupo y sintiendo que se pasó con la chanza, que es un crack haciéndose el simpático, mostrando los dientes desperfectos que le van quedando en la boca. Este señor siempre está de protagonista, sonriendo como si fuera suyo el bautismo o el recibimiento de escribano, roba cámara a lo loco pero nadie lo conoce. Siempre anda con la copita de cava en la mano, brindando algo que ni él sabe bien de qué viene, hablando con el padre de la novia o bailando una lenta con la suegra de algún desconocido. Es un careta al fin de cuentas, un chanta, un vividor. Nunca da nada a cambio, no entiende de esa moneda, su voz interior le dice lo tuyo es mío y lo mío es mío también. Así no hay salida hombre foto, no entiende de compañerismo aunque se crea el empleado del mes, mucho bla bla bla y poco gesto solidario, muy feo lo suyo. Hasta me imagino, por el contrario, que a veces debe sentirse un poco cansado de ser tan bueno, lo sospecho. ¿Qué más quieren de mí? ¡Con todo lo que les doy! No puede más el muy pobre, no lleguemos al extremo de que tenga que rasgarse las vestiduras, por favor. Su cualidad es siempre ir de arriba, si fuera por él pediría que le lavaran los dientes y le ataran los cordones, ¿te soplo el puré para que no esté tan caliente? Es un perejil pero de los malos. La gente se da cuenta de su manejo, de sus míseras triquiñuelas, pero después de un tiempo a nadie le importa. Es un pobre tipo, se escucha a sus espaldas. El hombre foto extravió su dignidad hace tiempo, es irrecuperable, un enfermo. Parásito de la sociedad, mosca de la fruta, zángano. Chúpese esta mandarina y raje de aquí, váyase de una buena vez, está a tiempo de vivir sus vacaciones en Siberia antes que le dejen la cara llena de dedos. Sinvergüenza, cuando le aporte algo a la sociedad vuelva. Me ha tocado a mí y me alegra darle estas noticias, aunque quizás para usted no sean tan buenas: hasta nuevo aviso no sale más en la foto. Tarjeta roja.

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