El hombre frase.

Como diría el gran Pierre Desás, esta persona es aquel que debe su vida a las palabras investidas de mensaje, como si estas le hubieran salvado de un tumor anti-literario o de una grave afección al silencio. Es aquel que sólo con la mirada te devuelve una cita heroica, un refrán o una rima consonante, da igual, es un sibarita de la letra sublime, un trovador de las frases hechas. Es como su propia piel, de allí pululan y regurgitan expresiones que dan falsa reflexión a quién la necesitase. A la pelota, este sí que sabe, podría sospechar más de un ingenuo ante un hombre frase, pero no se alarme ni festeje antes de tiempo, por lo general es sólo humo, ese que sale presuroso por la chimenea de las fábricas. Esta persona es una luz al momento de citar, es una biblioteca abierta de frases sacadas de agendas y calendarios anuales, pero no vale la pena decir esto, él jamás confesará el origen de sus fuentes secundarias. El hombre frase nunca se preocupa por los tiempos de la conversación, sus citas siempre están presentes aunque no haya motivos o estén fuera de contexto. Así de la nada lo hace, tomando a su interlocutor claramente en desventaja, impidiendo la posibilidad del escape. Tal como dijo aquel sabio que en estos momentos no recuerdo su nombre: tengo sed y me tomo un vaso con agua. El hombre frase es una persona con agallas, justo es decirlo, porque sólo el que tiene coraje sabe cómo colar algún bocado “trascendental” y aguantar el riesgo de un castigo en forma de silencio o de incomprensión. ¿Y este de qué está hablando? Habrá dicho más de uno ante un hombre frase. Pero no se amilane por esto, es comprensible, es parte del desbarajuste que vive su proceso cognitivo ante la sorpresiva entrada. Las batallas son para ser ganadas, dijo una vez un importante almirante de la marina francesa antes de que se lo comieran los tiburones. Sano es decirlo también que, por momentos, la criptomnesia es una delgada línea que se cuela en estos sujetos, pero qué importa ya, luego de la quinta o sexta frase se valora más su boca cerrada que su confesión por presuntos plagios. En definitiva, todo esto me recuerda la frase palíndroma que escuché decir a un célebre personaje: el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Todo dicho. Pero eso no es palíndromo, respondieron sus allegados; tampoco el que le roba a un ladrón va a tener cien años de perdón, no sean ingenuos, despierten, respondió el ilustre Robert Trebor. En definitiva, el hombre frase es un poema mire por donde se lo mire, y esto lo digo yo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s