Domingo, no es cualquier día.

Gracias a un comentario de mi amiga Ro Pe me dieron ganas de comenzar una nueva sección. Aquí la primera entrega.


El domingo

Se acaba el domingo, el día en que la gente se pone el jogging y se va a la feria al costado del parque, por la mañana, temprano. Es el día donde se permiten los abrazos, el destiempo, las risas y cuánta cosa más. Sólo es dejarse ir, que la corriente te lleve. Hasta vale gritar, si es que gritar vale algo. Es el único momento donde el reloj se queda dormido, y somos nosotros que lo despertamos con una canción desafinada, o con una de Dinah Washington, que canta divino pero te deja los pelos de punta de tantos nervios. Es el día de sol de toda la semana, el día de los suicidios, de las campanas en las iglesias que resuenan cada una hora. Y es cuando la ducha no termina nunca, y es cuando sentimos, al fin, el olor del jabón, y es cuando las palabras y las personas duran más que los malhumores y las contingencias. El domingo es pura realidad, una sola, como el dulce de leche del helado o la barba que pincha al bebé de turno. El domingo no es jueves, por suerte. El día se acaba… y eso es tan bueno. Y eso es tan bueno.

Anuncios

Un pensamiento en “Domingo, no es cualquier día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s